Cambio en la fecha de distribución: 03/04/2008
Jueves, 14 de Febrero de 2008

Los personajes masculinos de las novelas suelen tener rasgos parecidos porque tienen que gustar, por lo menos, a la mayoría de las lectoras. Se buscan así chicos "objetivamente" guapos de los que varía el carácter o el color de los ojos, pero que en general son altos, de cuerpos ligeramente musculados y provocativos, siempre varoniles pero con una -a veces oculta- sensibilidad y delicadeza. Es una fórmula que funciona, porque en la vida real cada una tendrá sus preferencias, pero la lectura se corresponde a una idea que no queremos que no cambien demasiado, aunque estemos abiertas a nuevos descubrimientos.
¿Es una fórmula? ¿Se parece al personaje masculino que queremos leer en las novelas? Match.com hizo una encuesta para proponer los ingredientes del hombre ideal:
Moreno 67.0%
Ojos azules 31.8%
Entre 1.76 y 1.80 m 32.9%
Complexión normal 87.8%
Un poco musculado 85.8%
Que quiera hijos 47.8%
Mayor que su pareja 62.2%
Que cocine para su pareja 96.3%
Amante del cuidado del hogar 86.3%
Que se ivolucrase en la educación y el cuidado de los hijos 98.0%
Que tome la iniciativa en el sexo 91.0%
Innovador y que le guste experimentar en la cama 89.9%
El tamaño no es importante 64.1%
Que sorprendiese a su pareja con un viaje sorpresa 45.5%
Que trabaje para vivir y no a la inversa 95.5%
Que comparta los gastos al 50% 77.5%
Que quiera viajar en vacaciones 78.6%
Que salga con su pareja 44.7%
Que hable de todo tipo de cuestiones con su pareja en confianza 93.1%
Divertido 25.8%
Que comparta aficiones con su pareja 28.0%
Que le guste viajar 46.8%
Parece ser que el artículo publicado en Público causó indignación generalizada. He hablado con algunas de vosotras y la idea es clara: No se puede criticar sin conocer. No basta con una ojeada rápida a internet para enterrar al "segundo género literario más leído después de la novela contemporánea". Lo dice la misma autora, pero parece ser que eso no es suficiente para profundizar en el porqué. En los tiempos que corren, marcados por una generación de jóvenes que siente el mismo hastío por leer que por comer verdura, por coger un libro que por ir a una exposición… ¿menospreciamos determinados géneros o celebramos que existan? ¿marcamos barreras invisibles entre géneros o aceptamos que son ilimitados, que a veces se mezclan y se confunden? La historia ya ha quemado bastantes libros.

El diario Público publicaba el pasado lunes un artículo sobre la evolución de la novela romántica: "Personajes femeninos más modernos y escenas de sexo más explícito marcan una nueva etapa en el género de la novela de amor. Las editoriales se han lanzado a la publicación de historias donde el pastel ahora es más picante."
En definitiva, la periodista expone como este género ha pasado de ser considerado "cursi" o "barato" a tomar una fuerza sorprendente que ha llevado a interesar a todas las grandes editoriales. Tampoco se olvida de mencionar la importancia de los foros, pero cita sólo tres de ellos. (Aprovecho la ocasión para celebrar una nueva aparición: Noche en Almack’s. Bonito diseño y presentación muy clara)
Al final del artículo, la periodista escribe "Tampoco ha cambiado nada el fin de estas novelas, que no es otro que el puro entretenimiento. A fin de cuentas, uno sabe que no está leyendo alta literatura; también que aún le quedan residuos de caspa al género, pero, para un rato, a nadie le amargan unas palomitas". Por más que una gran parte de los libros que se publican (de cualquier género, best-sellers sobre todo) tienen como objectivo principal entretener, ¿es ésta la única finalidad de la novela romántica? ¿Alguna novela os ha llegado a marcar de alguna manera personal? ¿Excluiríais por principio toda la novela romántica de poder ser algo más? Sólo comparando los libros de hace treina años con los de ahora, las diferencias ya me sugieren cómo estas novelas pueden llegar a ser un reflejo de cambios importantes en la sociedad. Así que tengo mis dudas…
Seguramente ya lo sabéis. Teresa Cameselle ha sido la ganadora del I Premio Talismán con su novela La hija del cónsul. Es difícil hablar de un único género para esta original historia ambientada en el Imperio Otomano en 1880. Basta con leer unas líneas de la sinopsis para quedar cautivada por María Elena Montenegro, hija predilecta del cónsul español en el sultanato de Bankara. Ya me estoy imaginando al Sultán, a las trescientas bellas esposas acicalándose para él con perfumes y aceites, y a los eunucos, acompañándolas. Y todo rodeado de lujosos palacios y mezquitas. María Elena es raptada por su belleza para dar al Sultán el hijo que no llega… y de repente: Alí. Alí es el joven y hermoso servidor del Sultán. Los acontecimientos tomarán un rumbo imprevisto al producirse el encuentro entre ellos dos, ya que ninguno podrá reprimir su deseo por el otro.
El libro se publicará en marzo.
Felicidades, Teresa.

Muchas gracias por las felicitaciones de Navidad que nos habéis enviado, algunas muy originales. Siempre hay gente que por estas fechas aprovecha para ser creativo y sustituir las compras por las manualidades. A veces parece que sólo podemos hacerlas cuando somos niñas o cuando tenemos hijos.
Así que este año yo he decorado el árbol de navidad con bolas de porexpan forradas con papel de aluminio (por la parte mate, no la brillante). Y como me gustó la experiencia, decidí hacer unas postales de navidad distintas a todas, si es que se pueden llamar así. Compré cajitas cuadradas de plástico (de unos 8 cm.) y figuritas pequeñas de un árbol de navidad y de una estrella dorada (las dos con un adhesivo detrás). Las pegué al fondo de la caja y añadí estrellas minúsculas doradas y arena. El resultado es muy bonito, como un pequeño cuadro navideño, y hacerlas es barato y fácil.
Que paséis unas buenas fiestas y que el 2008 sea todavía un poco mejor que el 2007…
"Puede que todos los novelistas quieran escribir poesía en primer lugar, descubran que no pueden, y entonces prueben con los relatos cortos, que es lo que más cuesta después de la poesía. Y, tras fracasar también en eso, sólo entonces se pongan a escribir novelas". William Faulkner (The Paris Review. Entrevistas, El Aleph Editores)
Pero antes, justo antes del relato corto, y un suspiro después de la poesía, está el microrrelato. Y en dos o tres líneas hay que decirlo todo. Hay que eliminar las descripciones, los adjetivos, el contexto, los nombres, los personajes y llegar a la esencia del relato.
Esta mañana, en la ciudad, todos, absolutamente todos, se levantaron con granos de azúcar en los labios. Pero sólo se dieron cuenta los que, al despertar, se besaron.
Pablo dejó un comentario en el último Post. Se presentó, sin tapujos, y nos pidió recomendaciones para iniciarse en el género de esta novela “intensa, llena de belleza y emoción que me haga vibrar por las noches”. Me sorprendió, también, su sinceridad: “Vivo en el desamor y necesito comprensión”. Hay pocos Pablos en la novela romántica. Según el diario Clarín, sólo el 5% de los lectores son hombres. ¿Es realmente así? ¿O nos estamos equivocando al referirnos muchas veces a las “lectoras”?
Gracias por tu aparición, Pablo. Seguro que más de una te podrá recomendar una lectura iniciática. Que sepas que podrás elegir entre multitud de géneros y autoras (¡también hay autores!) y que desde la primera página vibrarás con las historias de los personajes. Después, en cuanto cierres los ojos, tú mismo te convertirás en uno de ellos.
Después de haber recibido numerosos manuscritos vuestros al I Premio Talismán de Novela Romántica, he estado pensando que es un género que empuja a sus lectores a escribir las propias experiencias. Una se siente identificada con un personaje, con una frase, con un recuerdo. Yo empecé a escribir un diario a los 13 años. Después me avergoncé de él y lo guardé en el fondo del armario. Ahora, es una de las cosas de las cuales estoy más satisfecha de haber hecho, y de vez en cuando disfruto de mis percepciones todavía infantiles, acompañadas de fotografías, dibujos y cartas.
A veces leemos un libro y es como leer el diario de otra persona. A veces nos pasa cuando leemos una noticia en el diario, cuando alguien nos cuenta algo que le sucedió a una prima, a un amigo. Pero para mí, todo se concentra brutalmente en la poesía. Nunca, jamás, ninguna poesía llegó a mí tan intensamente como las de Neruda o como Unidad en ella, de Vicente Aleixandre.
Cuerpo feliz que fluye entre mis manos,
rostro amado donde contemplo el mundo,
donde graciosos pájaros se copian fugitivos,
volando a la región donde nada se olvida.
Tu forma externa, diamante o rubí duro,
brillo de un sol que entre mis manos deslumbra,
cráter que me convoca con su música íntima, con esa
indescifrable llamada de tus dientes.
Muero porque me arrojo, porque quiero morir,
porque quiero vivir en el fuego, porque este aire de fuera
no es mío, sino el caliente aliento
que si me acerco quema y dora mis labios desde un fondo.
Deja, deja que mire, teñido del amor,
enrojecido el rostro por tu purpúrea vida,
deja que mire el hondo clamor de tus entrañas
donde muero y renuncio a vivir para siempre.
Quiero amor o la muerte, quiero morir del todo,
quiero ser tú, tu sangre, esa lava rugiente
que regando encerrada bellos miembros extremos
siente así los hermosos límites de la vida.
Este beso en tus labios como una lenta espina,
como un mar que voló hecho un espejo,
como el brillo de un ala,
es todavía unas manos, un repasar de tu crujiente pelo,
un crepitar de la luz vengadora,
luz o espada mortal que sobre mi cuello amenaza,
pero que nunca podrá destruir la unidad de este mundo.
Hola a todas,
Como ya sabéis, el pasado 1 de octubre finalizó el plazo para participar en el I Premio Talismán de Novela Romántica. Por esto, ante todo os agradecemos vuestra participación, ya que hemos recibido muchos ejemplares. El Jurado está compuesto por Esther Sanz, la autora más destacada de Talismán, Aurora Lorenzo, librera de Maite Libros, y Camila Enrich, editora de Talismán Libros. El fallo se hará público a mediados de enero de 2008. ¡Gracias de nuevo y buena suerte!