TÚ LA LETRA Y YO LA MÚSICA
Lunes, 28 de Mayo de 2007
No sé qué pensáis de Hugh Grant, pero para mi es el perfecto gentleman. Me gustan los americanos Richard Gere y George Clooney (sí, me doy cuenta de que me hago mayor porque ya no presto mucha atención a chicos -que no hombres- guapísimos como Orlando Bloom), pero Hugh Grant tiene ese sex appeal que me quita el hipo.

Aunque no debemos olvidar que este hombre empezó haciendo una extraordinaria película, Maurice, de James Ivory, probablemente casi todas lo descubrimos en Cuatro bodas y un funeral, donde una lista Andie MacDowell lo traía loco. En El diario de Bridget Jones era el jefe malo por quien todas hemos suspirado alguna vez… En Love Actually, y sin dejar de ser él, hacía de primer ministro inglés enamorado… Su baile por los pasillos de Downing Street no tiene precio… Y es otro baile el que me lleva a él de nuevo, el del videoclip con el que empieza su último estreno, Yo la letra, tú la música. Para quien no haya visto la película, diré que soy una bocazas y a menudo doy más detalles de los necesarios, ¡así queréis ir a verla dejad de leer! Para las demás, vamos a hacer un repaso de cómo empieza la película: un videoclip pop (el grupo se llama Pop!) de los 80 (es decir, estética pop y coreografía horterísima) donde Hugh Grant canta y baila mientras los espectadores empiezan sus primeras risas. Hay otras escenas donde el actor vuelve a zarandear el trasero con cierta gracia (la de la reunión de antiguos alumnos de un instituto, por ejemplo). Luego la película será lo que será, porque una comedia romántica por mucho que nos guste y nos haga reír o llorar, nunca va a ser una gran película, pero lo interesante de ésta, a mi parecer, es:
1. La pareja Drew Barrymore y Hugh Grant, al estilo viejo Hollywood, donde los galanes superaban con creces la edad de sus partenaires.
2. Que la película demuestra que un éxito comercial (una canción comercial) tiene ya fórmula y puede fabricarse sin problema. Para muestra, un botón: sales del cine tatareando la canción que compone la pareja protagonista… ¡y te gusta!
Sé que Hugh Grant no es un símbolo de hombría (no es para nada un machote), pero… ¿qué queréis que os diga? En la variedad está el gusto… y, a veces, encontrarte con un hombre que balbucea… tiene su aquél. ¿O no?