Talismán en Chile

Os copio un artículo que se publicó el domingo en El mercurio, periódico chileno. Como la Semana Santa está a punto de empezar, me despido hasta el martes próximo

Novela romántica (o por qué hay que escribir en rosa para facturar en verde)

Carolina Andonie Dracos


 

El género se fortalece con nuevos sellos y polos como EE.UU. Puro amor que alimenta la industria de todo el mundo.

Hasta hace poco, la estética kitsch de sus portadas era la prueba de membresía en lo que a novela romántica se refiere: se es o no socia del club. Sin embargo, el mercado mundial de este género ha crecido con tal voracidad, que las editoriales han debido compartimentar la tripleta "amor desbordado/pasión desde la primera página/final feliz" en una serie de subcategorías, cada cual con su impronta y público cautivo.

Seis al mes

La novela rosa, fresa o romántica -que bebe del siglo XIX, el melodrama y el folletín- dejó de ser la paria de la literatura. Por lo menos para lectores y editores. A los primeros se les puede definir como un ejército (el 50% tiene entre 18 y 29 años) capaz de consumir un promedio de 6 libros al mes, superando los 100 anuales. Ahí entran los editores, que ven casi con lujuria tal ansioso consumo. El mismo que arrasa en Japón, Europa y Estados Unidos, país donde se encuentra su principal emporio: 1.200 millones de dólares al año, con más de 1.600 escritores que lo cultivan (en España representa un 7% del mercado, y en Chile bordea el 10%).

Siguiendo ese espíritu, esta semana llegó al país (vía Océano) Talismán, perteneciente al barcelonés Grup 62 (Península, El Aleph, Diagonal, entre otros) y que se ha convertido en uno de los mayores sellos de novela romántica a nivel iberoamericano. Ya están circulando los primeros cuatro títulos: "Éxtasis", de Nina Bangs; "La energía del amor", de Dara Joy; "Muy cerca del sol", de Robin T. Popp, y "Después de besarte", de Karen Ranney, autoras que en Estados Unidos venden promedio 50 mil ejempares por novela. La editora de Talismán, la española Camila Enrich, señala que "al hablar de lectoras fieles hablamos de lectoras que compran todas las novedades del mes de novela romántica. Si hay 15 se llevarán las 15. Además, están informadísimas de todo lo que se publica en el extranjero (EE.UU., principalmente). También existen en internet diferentes foros de novela romántica, canales de promoción esenciales para los editores y con gran actividad por parte de las internautas. Nosotros partimos con una tirada inicial de 8.000 ejemplares y en dos semanas reeditamos 4.000 ejemplares más. Ahora estamos imprimiendo tiradas de 15.000".

Talismán se suma a otras iniciativas, como la creación de Rubí por El Ateneo (Argentina), y de Manderley por Alfaguara (España), que integró a Suma de Letras. En Iberoamérica, Manderley lanzó con este tipo de edición (bolsillo) "Lo que dicen tus ojos", de la argentina Florencia Bonelli. ¿La tirada inicial? 7.000 ejemplares, seguida de una de reimpresión de 2.000.

Y es que la novela romántica es así, sin términos medios, lo que también se aplica a su formato, muy dado a segmentar. De ahí la serie de subgéneros. Entre los que destaca uno muy en alza por estos días, el Paranormal, léase, cuando la trama ocurre en otros planetas o mundos imaginarios, o se aboca a criaturas fantásticas, como vampiros, hombres lobo, genios, fantasmas o duendes ("Muy cerca del sol", de Robin T. Popp, Talismán).

Sin embargo, debido a la cantidad de títulos que se editan, hoy ya no se considera a los Vampiros como un subgénero dentro de la categoría paranormal. De hecho, es el más vendido y cuenta con sus propias subdivisiones (romance vampírico, chick-lit). Y es que la mezcla de amor, deseo y oscuridad hacen de este tipo de novelas uno de los favoritos entre las lectoras. Pensemos en "Crepúsculo", de Stephenie Meyer (Aguilar), orientada al público juvenil, o "El príncipe oscuro", de Christine Feehan (Titania) para las más creciditas.

Ahora, si es de las que antaño siguió la veta gótica, hoy puede apostar por el Suspense Romántico (versión presente), que conecta con el thriller de espionaje y judicial, además de la clásica triple fórmula (Agatha Christie) crimen/misterio/detective. En estas novelas, la heroína suele ser abogada, víctima de un crimen o una inocente que deviene detective por accidente ("Apuesta por mí", de Susan Donovan. Titania).

Militar o Histórica

Claro que cuando el mensaje lleva su cuota de moraleja (en la línea de "un mundo mejor") ya estamos en tierra de la novela Espiritual, con un ejemplo canónico: "Los puentes de Madison County" (Booket), de Robert James Waller.

Las lides románticas también incluyen milicia, a través de SEAL (Sea Air and Land, de las fuerzas militares de élite de los Estados Unidos), o Military Romance, cuyos héroes, obvio, son soldados, muy patróticos por cierto, con el honor y el amor en tórrido compás.

Estancos compartimentados. La novela romántica tiene sus leyes muy definidas. Aquí no hay espacio para la improvisación. Pensemos en el subgénero Histórica, con subcategorías de acuerdo a la ambientación: Inglaterra, Escocia medieval , Oeste americano y Medio Oriente. A lo que se suman otras aristas, como la de Regencia, cuya narración transcurre a principios del siglo XIX en Gran Bretaña (1811 y 1820), y su norte son autoras decimonónicas como Jane Austen.

Claro que el fuerte de la novela romántica lo concentra la Erótica, que pololea con el resto de los subgéneros, y la Chick-lit, literalmente, literatura para mujeres. Especialmente popular en el Reino Unido, este subgénero lleva tanto de humor cáustico como de imperfección en los protagónicos, lo que lo vuelve ideal para crear identificación con el público. Ejemplos de manual: "Los diarios del Botox" (Vergara), de Janice Kaplan y Lynn Schnurnberger; "Mujeres de Manhattan" (Esencia, llega en abril), de Candance Bushnell; el clásico irlandés "Quién te lo ha contado?", de Marian Keyes (Plaza y& Janés), y "El diario de Bridget Jones (Lumen), de Helen Fielding, claramente, la Biblia en estas materias.

MINA DE ORO

EE.UU. factura anualmente US$ 1.200 millones. En España representa un 7% del mercado, y en Chile bordea el 10%.

 

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