Ian McEwan y Lucilla Andrews
Como ya muchas debéis saber el escritor británico Ian McEwan ha sido acusado de plagiar a la escritora de literatura romántica Lucilla Andrews en su novela Expiación. La polémica ha saltado este fin de semana. Según un periódico inglés, McEwan basó el personaje principal de su novela en la propia escritora, que publicó años atrás su autobiografía. McEwan reconoce que recurrió a las memorias de guerra de Andrews, No time for romance (1977) sin llegar a copiarlas. El escritor afirma “Lo que Andrews describe no es un mundo imaginario. No era ficción. Era el mundo de una realidad compartida, de las cartas del Museo de la Guerra, de la prolongada estancia de mi padre en el hospital. Es un reportaje soberbio. Y yo hice uso de las escenas que ella describía”. Últimamente la sombra del plagio se cierne sobre muchos escritores. En algunos casos se ha demostrado claramente que habían copiado palabra por palabra de otra novela o ensayo. Algunos lo han llamado “intertextualizar”, refiriéndose al hecho de inspirarse en otras obras, llegando a copiar frases si es necesario, sacándolas de contexto, y darles un nuevo significado en otra novela o obra; siempre sin referencias a la originial y sin entrecomillado. Se ha dicho que han plagiado autores como Dan Brown o Lucía Etxebarría. Lo curioso de este caso es que un escritor reputado y respetado como McEwan haya copiado de una autora de un género que muchos consideran “inferior”, como vosotras perfectamente sabéis. Eso significará un paso más hacia la normalización del género, y creo que en este caso el plagio tendrá algunos resultados positivos.