Todo lo que queréis saber

UN LIBRO U OTRO
Bueno, iremos parte por parte porque en esto de la edición entran muchas cosas en juego. Los libros que finalmente publicamos en nuestros sellos los seleccionamos de un modo muy laborioso y lento. Nos llegan libros y manuscritos de muchos lados: agentes, autores, editores extranjeros, libros que nosotros mismos pedimos, libros que ves en Internet, recomendaciones, etc… Una vez te llegan pues lo ojeas y te documentas: quién lo ha publicado originalmente, qué repercusión ha tenido entre los lectores y los medios de comunicación, si se ha vendido bien o no, qué otros editores extranjeros lo han comprado. Después de esta primera criba, procedemos a la lectura. En mi caso, cuento con un equipo de lectores que me hacen de filtro. Si me entregan un informe positivo, entonces lo leo yo y decido si encaja en la colección y si tiene salida. Aquí entra en juego el factor mágico de mi trabajo, lo que más me gusta: es algo de amor a primera vista, de olfato, de instinto, de impulso. Por ejemplo, en breve publicaremos una novela de una autora joven de Barcelona. Esto fue puro impulso: me lo envió una agente literaria, leí las primeras páginas y al instante supe que lo quería publicar. A las tres horas de haber recibido el manuscrito le pasaba una oferta. Me pareció que trata un tema muy cercano a todas nosotras (el reencuentro con amigos del instituto), el hecho que los capítulos vengan titulados con nombres de flores, que la protagonista sea ilustradora… Quizá luego el libro no os gusta, pero yo creo en él y en la autora.  Esta es la gracia de este negocio. Si supiésemos la fórmula del éxito para los libros nuestro trabajo sería aburridísimo.

ADQUISICIÓN DE DERECHOS
Pues la adquisición de derechos de publicación se suele hacer a través de agencias literarias o directamente con los autores. Por ejemplo, una de vosotras me recomendó una autora de novela romántica. Pedí el libro a la agente que representa a la editorial americana aquí en España, lo leí y le pasé una oferta. Al cabo de unos días me dijo que otro editor le había pasado otra oferta. Mejoré la mía. El otro editor también mejoró la suya. Ahora tengo que volver a hacer números para saber si puedo pagar más de lo que inicialmente ofrecí.

PORTADAS
Las imágenes de los libros o bien se compran a un banco o agencia de fotos o de ilustraciones y luego se diseñan. En nuestra empresa, cada editor trabaja con un diseñador externo. Le explica lo que quiere, lo importante a destacar de la novela, el diseñador busca las imágenes o ilustraciones más adecuadas y nos presenta varias propuestas. Suele ser el diseñador, más que el editor, el que busca y selecciona portadas. En otras editoriales tienen a un equipo de diseñadores en plantilla pero creo que también son ellos los que eligen y seleccionan las portadas.

 Para traducir para una editorial, ¿se requiere tener algún título o con el conocimiento de ambos idiomas llega?
Solemos trabajar con traductores profesionales, es decir, licenciados en Traducción e Interpretación. De todos modos, hay gente que no ha estudiado la carrera y son buenos traduciendo. Yo creo que lo imporante es tener un nivel de compresión del idioma original muy alto y un dominio total del idioma al que se traduce, que siempre suele ser el lenguaje materno.

Para trabajar en el departamento de diseño, de portadas se entiende, ¿como hay que hacer? Es que este último es un tema que me fascina y me gustaría saber si funciona como lo de los autores, ¿mandas unas portadas que tengas hechas a ver si van con la línea editorial o como es?
Bueno, si yo fuese ilustradora y quisiese colaborar con alguna editorial lo que haría es intentar enterarme del nombre del diseñador de la colección (suelen aparecer en los créditos de los libros), ponerme en contacto con esa persona y que me informase de las posibilidades de colaboración.

La editortial se define intentando entender qué quiere leer la gente, conociendo los gustos del mercado y equilibrándolo en coherencia con tu sello o linea editorial y con lo que le gusta al editor. Es decir, en Talismán, me encantaría poder publicar a Jane Austen pero como no nos dedicamos a publicar clásicos, pues no lo hacemos o, por ejemplo, veo que a muchas de vosotras os empieza a aburrir algún subgénero, pues rápidamente busco alternativas para encontrar otro tipo de libro.

Sí, casi todos los editores trabajamos con lectores para que nos ayuden a valorar la cantidad de libros que recibimos a lo largo de una semana. En el caso de Talismán, de momento sólo trabajo con una lectora muy buena, me fío totalmente de su criterio y sabe mucho más que yo de novela romántica porque tiene más experiencia lectora en este campo que yo. Yo le paso un libro por semana aproximadamente, ella me entrega un informe de dos o tres páginas con una sinopsis y una valoración personal. Si el informe es positivo, lo leo yo, lo valoro y si me gusta hago números – un presupuesto – para ver si el libro es rentable o no, qué tirada tengo qué hacer, qué puede costar la traducción, etc.

No, las portadas son totalmente independientes a la compra de derechos de publicación aunque si te gusta el diseño de la portada original del libro y crees que puede encajar en el mercado, siempre puedes comprarla al editor original. Hay casos de autores que piden que las  portadas de sus libros sean iguales en todo el mundo como, por ejemplo, John Le Carré o J.K. Rowling.

 
Espero que la información os haya resultado útil.

 

2 comentarios sobre “Todo lo que queréis saber”

  1. Helena dijo:

    Madre mía, ¡cuanta información! ¡muchas gracias! Parece que hay que estar pendiente de mil cosas para ser editor, a mi me costaría muchísimo. Pero debe ser muy gratificante, cuando un libro en el que crees finalmente se publica y tiene una buena acogida.
    Es muy diverdido conocer los “tejemanejes” de la industria y me hace mucha ilusión que alguién por fin nos cuente todos los detalles.

  2. Sigena dijo:

    Pues lamento decir que al menos en los libros de Karen Ranney se echa muchíiiiisimo en falta la gran figura del corrector.
    Estos libros son prácticamente imposibles de leer, porque ignoran constantemente el uso de los guiones de diálogo, lo cual hace muy complicada su lectura.
    Eso sin tener en cuenta otros fallos garrafales, como un “de mientras” que me he encontrado en el libro de “Extasis”… en fin, da mucha pena que se tomen tan a la ligera un tema tan serio y por el que las lectoras de romántica nos hemos quejado tanto.

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