Romántica “vintage”

Hoy me han regalado cuatro novelas románticas de los años cuarenta. Seguramente muchas de vosotras estaréis familiarizadas con el autor, Rafael Pérez y Pérez, que escribió más de cien novelas. Las que tengo son “Entre el aviador y el millonario”, “Renzo”, “Lengua de víbora” y “Juan Ignacio”. Probablemente habrán quedado muy obsoletas, pero será divertido leerlas y comprobar las diferencias entre la literatura romántica de entonces y la actual. Como imaginaréis, las relaciones sexuales en las novelas de Pérez y Pérez ni se llegaban a insinuar…En fin, ¡ya os contaré que me han parecido!

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Parece que las portadas de las novedades de octubre ya están a punto de llegar, espero que a finales de esta semana. Tengo muchas ganas de ver como han quedado los libros y poder actualizar la información en Talismán. Aunque a algunas de vosotras no les gustaron demasiado las portadas anteriores, otras agradecieron que fueran más sobrias y a mejor precio. Seguiremos en la misma línea y espero que sigáis siendo tan fieles como hasta ahora.

4 comentarios sobre “Romántica “vintage””

  1. Nieves dijo:

    Tienes razón, Camila, la novela romántica ha cambiado mucho desde sus inicios, y no deja de cambiar. Aunque no hace falta ir tan atrás para darse cuenta de esto. Autoras como Johanna Lindsey, Woodiwiss, Busbee, por poner un ejemplo, que hace años eran nº 1, ahora han perdido brillo. Y no es que antes todas sus novelas fueran tan buenas, si no que no disponíamos de otra cosa. Sin ir más lejos, y tomando de nuevo a Lindsey como ejemplo, de entre todas sus novelas sólo salvaría tres o cuatro. Ahora disponemos de muchísimas autoras más entre las que elegir, pues la oferta ha crecido enormemente. Antes, o comprabas a la Lindsey (o algunas otras) o te quedabas sin leer. Y, además, ya se sabe que las comparaciones son odiosas…

    El tema portadas merece un aparte. Soy de la opinión que gran parte de culpa de que el género romántico esté todavía tan infravalorado se debe a las dichosas portadas. Esas en las que aparece un hombre, súper musculado de gimnasio, y la mujer de cabello largo. Ambos en poses donde la mujer se somete a él y, por supuesto, escasamente cubiertos. Ejemplo perfecto podemos verlo en las antiguas portadas de los libros de Lindsey, sin ir más lejos. Casi todas hemos pasado por la fase en que forrábamos los libros para poder llevarlos y sacarlos en el metro, tren, autobús, sin suscitar miradas socarronas o de compasión de otros pasajeros. Ir a comprar estos libros, era toda una Odisea. De por sí, menudas caras ponían algunos vendedores… y eso contando con que el/la dependiente/a no tuviera que pedir a gritos que le dijeran el precio del libro:

    -A ver, ¿quien me dice el precio de Esclavizada y Deseo rebelde”?

    Teniendo que aguantar además las miraditas de dependiente/a y clientes, que te hacían sentir como si fueras una salida o estuvieras desesperada.
    En fin, particularmente, compro según la autora o el libro en cuestión, no por el machote de turno que salga en la portada. Prefiero las portadas cuidadas y de buen gusto. ¿Si para la portada de “Las edades de Lulú” no colocaron la foto de una joven con una flauta dulce alojada en >, por qué tienen que ponernos a la parejita de turno, con apenas unos trapos cubriéndoles, para vendernos un libro de romántica? Cuidado, que no estoy en contra de que salga una pareja en la portada, pero según como.

    Un saludo,

    Nieves

  2. Nieves dijo:

    Tienes razón, Camila, la novela romántica ha cambiado mucho desde sus inicios, y no deja de cambiar. Aunque no hace falta ir tan atrás para darse cuenta de esto. Autoras como Johanna Lindsey, Woodiwiss, Busbee, por poner un ejemplo, que hace años eran nº 1, ahora han perdido brillo. Y no es que antes todas sus novelas fueran tan buenas, si no que no disponíamos de otra cosa. Sin ir más lejos, y tomando de nuevo a Lindsey como ejemplo, de entre todas sus novelas sólo salvaría tres o cuatro. Ahora disponemos de muchísimas autoras más entre las que elegir, pues la oferta ha crecido enormemente. Antes, o comprabas a la Lindsey (o algunas otras) o te quedabas sin leer. Y, además, ya se sabe que las comparaciones son odiosas…

    El tema portadas merece un aparte. Soy de la opinión que gran parte de culpa de que el género romántico esté todavía tan infravalorado se debe a las dichosas portadas. Esas en las que aparece un hombre, súper musculado de gimnasio, y la mujer de cabello largo. Ambos en poses donde la mujer se somete a él y, por supuesto, escasamente cubiertos. Ejemplo perfecto podemos verlo en las antiguas portadas de los libros de Lindsey, sin ir más lejos. Casi todas hemos pasado por la fase en que forrábamos los libros para poder llevarlos y sacarlos en el metro, tren, autobús, sin suscitar miradas socarronas o de compasión de otros pasajeros. Ir a comprar estos libros, era toda una Odisea. De por sí, menudas caras ponían algunos vendedores… y eso contando con que el/la dependiente/a no tuviera que pedir a gritos que le dijeran el precio del libro:

    -A ver, ¿quien me dice el precio de Esclavizada y Deseo rebelde”?

    Teniendo que aguantar además las miraditas de dependiente/a y clientes, que te hacían sentir como si fueras una salida o estuvieras desesperada.
    En fin, particularmente, compro según la autora o el libro en cuestión, no por el machote de turno que salga en la portada. Prefiero las portadas cuidadas y de buen gusto. ¿Si para la portada de “Las edades de Lulú” no colocaron la foto de una joven con una flauta dulce alojada en “cierta zona”, por qué tienen que ponernos a la parejita de turno, con apenas unos trapos cubriéndoles, para vendernos un libro de romántica? Cuidado, que no estoy en contra de que salga una pareja en la portada, pero según como.

    Un saludo,

    Nieves

  3. Marisa dijo:

    Efectivamente, ha cambiado mucho, pero como también había un cambio de Rafael Pérez y Pérez a Luisa Mª Linares y Concha Linares Becerra, o luego a las de “Mujeres marcadas” de Corín Tellado. Todo ha cambiado bastante. En cuanto a las portadas, ahora mismo quizá no tenga mucho sentido puesto que hay las secciones perfectamente definidas y tienes información de las autoras a través de Internet. Pero cuando buscabas entre los estantes para localizarlas eran tu punto de referencia (salvo que fueras una viciosa de los libros y rebuscaras en toda la librería, de forma que encontrabas alguna que estaba camuflada).

    Pero sí, tengo ganas de ver las portadas.

  4. Raquel dijo:

    Por supuesto que ha cambiado, y tengo la esperanza de que seguirá haciéndolo.

    La novela romántica, así como cualquier otro género literario, o el cine y la televisión… debe cambiar al igual que cambia la ideología social. Es un avance que, bajo mi punto de vista, es imparable y refrescante.

    Hoy día, la mentalidad frente al sexo, por poner el ejemplo que tú misma citas, ha cambiado enormemente, y esto se refleja en todo cuanto nos rodea. Las personas ya no somos tan conservadoras como antaño, nuestro propio pensamiento es más abierto y más tolerante.

    El avance tecnológico también ha ayudado en esta escalada, consiguiendo que las lectoras se reúnan en foros o grupos y que su voz se oiga más clara y más fuerte; clamando sus preferencias, sugiriendo y demandando mejor calidad y mayor diversidad.

    En pocas palabras el sector lector se está renovando, a la vez que entre ellos comienzan a surgir nuevas promesas de la literatura, con esa misma nueva forma de pensar.

    Saludos.

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